Convierte cualquier aula, academia o institución en un juego. Motiva a los alumnos con niveles, misiones y recompensas — sin cambiar tu método.





Cada tarjeta abre una pantalla real del panel. Pruébalas.





Más allá del temario, el juego entrena capacidades que marcan la diferencia.
Haz scroll. La pantalla cambia con cada característica.




Papel, agua, arena, tierra y lava. Cada alumno elige el escenario donde quiere jugar hoy.
Cada nivel superado abre el siguiente. El avance se ve, se nota y engancha.
Las materias que sube la academia son las que aparecen en el juego, con el avance real de cada una.
Todo el banco de preguntas a mano para repasar fuera de partida. El temario de la academia, tal cual.
Preguntas del temario con tiempo. Acertar rápido puntúa más: así se entrena la agilidad mental.
Defiende tu torre, avanza por el mapa, sobrevive a los zombies. El temario es la munición.
Aciertos, tiempo medio por pregunta, récord personal y posición en el ranking al acabar cada partida.
Clasificaciones por clase, materia y academia. Competir por subir puestos es lo que hace que vuelvan cada día.
Monedas, gemas y XP por cada respuesta. Canjeables por premios virtuales o físicos de tu academia.
Congelador, destructor, multiplicador x2. Se compran con lo ganado y cambian el rumbo de una partida.
Retos con nombre propio: responder en menos de 25 segundos, cadenas de aciertos, rachas diarias.
Cada alumno construye su personaje con lo que gana jugando. Verse crecer también motiva.
Profesores y responsables de academia que cambiaron la forma de estudiar de sus alumnos.
Los alumnos entran a la plataforma solos, sin que se lo pidamos. En dos meses el objetivo diario dejó de ser una pelea.
Subí mi temario de oposiciones una tarde y al día siguiente ya estaban compitiendo por él. El panel de reportes me ahorra horas.
Lo que más me sorprendió fue el efecto de las rachas. Estudiar todos los días pasó de imposible a costumbre.
Lo probamos en un grupo piloto de 1º ESO y acabamos ampliándolo a todo el centro el mismo trimestre.
Las batallas en directo son lo que más engancha. Se pelean por entrar a clase antes para practicar.
Montar el temario fue mucho más rápido de lo que esperaba, y los reportes me dicen exactamente quién se está quedando atrás.
Hemos reducido el abandono en los cursos largos. La motivación se nota en los datos, no solo en la sensación.
Doy clases a domicilio y ahora los alumnos siguen practicando entre sesiones. Eso antes no pasaba.


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